Julián Quintanilla: «La creatividad y el talento no tienen fronteras»

Julián Quintanilla es el adaptador de exitosos textos teatrales como Toc Toc o Locos por el té, pero detrás de este polifacético personaje hay mucho más. Empresario, adaptador, guionista, escritor, director e incluso fotógrafo son algunas de las facetas que ha ido desarrollando a lo largo de su carrera, pero ¿qué contar sobra una persona de la que se ha dicho todo últimamente?

Empecemos por el principio. ¿Por qué comenzaste en el mundo del arte dramático?

¡Qué buena pregunta! Empecé haciendo teatro con tan sólo seis años en el colegio. Tengo la sensación, visto desde la madurez, de que me hacía más feliz el universo creativo de las obras de teatro que una realidad tan dura.

¿Por eso elegiste la comedia?

La comedia me sale de forma natural. Las mujeres de mi barrio me inspiraban y me inspiran ya que conseguían transformar las situaciones tan brutales que vivían en alegría de vivir. Esto es lo que transmito cuando escribo. Esa especie de resistencia ante lo más difícil que tiene cierta gente y que les permite seguir adelante con sentido del humor Al final, la única manera de tomarse la vida es con sentido del humor.

Después de estudiar arte dramático y trabajar una década como ayudante de dirección, decidiste irte a París.

Decidí irme porque me daba la sensación de que no podía crecer como artista por una cuestión muy sencilla: en España, a la gente joven desconocida nadie le da una oportunidad. Después de trabajar tanto tiempo en grandes obras, me daba la sensación de que ese trabajo no era realmente reconocido. Me di cuenta de que no me llenaba y decidí dejar momentáneamente el teatro para hacer aquello que creía que me gustaba. Decidí arriesgarme e irme a París para ser admitido el Conservatorio Europeo de la Escritura Audiovisual. Cuando acabé en la escuela —a la que llamaba «el convento»—, era completamente desconocido y los productores no necesitaban que yo fuera famoso para valorar la calidad de mis textos. Solamente con la calidad de tu trabajo, se te abren puertas.

Echarías esto de menos al volver a España…

Al volver me encontré todas las puertas cerradas. Siempre digo que lo que tú no hagas, nadie lo hará por ti. Por ello animo a todo el mundo a que se mate a trabajar por defender sus proyectos y conseguir la excelencia… Aunque no te hagan caso.

Nos has hablado de tu etapa como ayudante de dirección en la que trabajaste con muchos directores. ¿Cuál fue tu mejor experiencia y cuál la más dura?

Quizás El infierno de Tomaz Pandur. Su manera de proceder me revolvía a todos los niveles y me inspiraba. Pero, por otro lado, la experiencia de trabajar con Josep Maria Flotats ha sido increíble. Es un artista tan especial que su propia manera de trabajar era un aprendizaje diario.

Y en tu faceta como adaptador ¿qué te lleva a elegir las obras?

El texto en sí. Obviamente, en el proceso de escritura uno intenta apropiarse del texto para cambiarlo todo y reescribirlo desde cero, pero siempre soy fiel al autor porque creo mucho en los textos.

¿Alguna vez te has sentido tentado de tomarte alguna licencia?

No se me pasa por la cabeza. Puedo modificarlo en una cuestión de estructura o que por culpa de, o gracias a la lingüística se te ocurra un gag nuevo que no estaba en el texto original, pero siempre se le envía al autor para que lo apruebe. A mí me hace mucha ilusión que algo que le funcionaba al autor en Francia, funcione igual de bien aquí habiéndolo cambiado todo.

¿Cuál es la parte del proceso que más te gusta durante la adaptación?

La parte que más me gusta es una parte final cuando le doy la pasta mía, como autor, a la obra. Trabajo mucho la estructura, los gags y, cuando tengo el texto a punto, le doy una reescritura final para que tenga una coherencia final de estilo.

¿Cuál sería tu texto dorado?

¡Ay, no te lo voy a decir! Si te lo digo mañana estarían todos haciéndolo. On the record te puedo decir que hay una comedia francesa que no se ha traído nunca a España y estoy seguro de que estaría cincuenta años en cartel. Me encantaría adaptarla y traerla aquí.

¿Cuál de tus facetas es la que te gusta más?

La de escritor. Me encantaría que se estrenaran obras mías dirigidas por otros en todos los países porque no hay nada mejor que eso. Te guste o te horrorice. Cuanto más te horrorice, cuanto menos te guste la puesta en escena, más aprendes.

Pero también has creado la única agencia de autores de España, “qdequintanilla”…

Cuando empecé a llevar Toc Toc a otros países, de pronto, me di cuenta de que no había ninguna agencia en España. Hablando con una de las agentes que conocía en París, me preguntó cuándo iba a montar mi propia agencia. Así que decidí montarla al día siguiente porque, como autor, pensaba lo que tendría que esperar para que mis obras se pudieran estrenar en el extranjero. Le robo tiempo a la escritura para dedicárselo a la agencia pero no me importa. Al final, el teatro te devuelve todo lo que haces por él.

En tu cartera de clientes hay grandes autores. ¿Hay hueco para más?

En la agencia también apostamos por los autores noveles. Ahora mismo tengo diez autores entre los que hay gente muy conocida, gente totalmente desconocida y gente a la que aún se le puede dar más a conocer. Me encantaría tener el suficiente poderío económico para tener muchísimos más autores.

¿Cuáles son los objetivos de la agencia?

El sueño de la agencia es que los autores españoles estrenen en todos los teatros del mundo. Desde Broadway a Rumanía. Que el teatro español llegue a todos sitios y que la agencia tenga tanta repercusión cultural y económica para que ese dinero llegue de nuevo a los autores españoles y sirva no sólo para que sigan escribiendo, sino también para que puedan seguir generando nuevos proyectos que hagan que la industria crezca. Se trata de crear un círculo que se retroalimenta a sí mismo.

En estos momentos estás trabajando en una tragedia…

Estoy intentando montar el proyecto pero estoy encontrando algunas dificultades. La obra habla de la bondad porque, con la crisis, se habla de todo menos de la bondad.

¿Una tragedia sobre la bondad? Es muy de hoy en día…

Sí, totalmente. Me salió una tragedia —aunque siempre tendrá toques cómicos— porque tengo la sensación de que la gente ha perdido ciertos valores debido a la crisis… O, a lo mejor, los estamos recuperando.

Hablando de la crisis, ¿crees que se está perdiendo algo o están resurgiendo talentos?

La creatividad no se hunde nunca. La creatividad y el talento no tienen fronteras y no los puede romper nadie. Lo que se resiente es que los antiguos modelos de producción y gestión teatral ya no funcionan. Hay que inventarse otra cosa y todo el mundo tiene que adecuarse a ello. A la cultura no puede callarla nadie.

Maldito Lunes
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